miércoles 17 de octubre de 2007

Confesión

En estos días, después de mi pequeña huida laboral, he releido vuestros blogs para ponerme al momento de todo lo que, en mi ausencia habiais escrito.

Y después de todo lo que he leido, tengo que confesaros mi resquemor y ese pequeño vacio emocional que he sentido al caer en la cuenta de mi ausencia en el día de la festividad de España.

Sigo confesandoos que a este servidor, que ha vivido algunos momentos importantes de su vida fuera de este maravilloso país que nos acoge, le hubiera gustado escribir acerca de los sentimientos que me ocupan cada vez que, por alguna u otra razón, se me recuerda que soy español.

Ahora, existen incluso compatriotas que reniegan del sentimiento españolista. Incluso a quienes sienten el orgullo de serlo, osan tildarlos como "fachas" o cavernarios, y sin embargo yo, cada vez que escucho cualquier recuerdo de mi patria o presiento cualquiera de sus símbolos, tengo que confesar que me estremezco y mas de una vez he llegado a emocionarme.

Y es que desde pequeño, llevo en mi sangre quinientos años de historias, empresas y ensueños, la raza y el carácter de los pueblos íberos y los sueños de las naciones celtas. Mi alma está impregnada con las brumas y las montañas de Asturias, ¿Que decir de la emoción que siento cuando cada hora el reloj del Gobierno del Principado, en Oviedo, tañe las notas de la canción mas asturiana, "Asturias patria querida, Asturias de mis amores"? . LLevo en mi el sonido de las muñeiras de la Galicia de mi abuela, donde un día a los orillas del Sar, pensé que el mundo era del todo verde...

Fue una argentina nacida en 1930 y que quiso ser hija de un ferroviario inglés, quien mejor definió lo que podriamos recordar como un paseo por España. Me refiero a María Elena Walsh, quien después de recorrer nuestro país de norte a sur y de oeste a este supo definir como nadie en su poema, lo que supone la dicha de recorrer nuestras ciudades confundiendose entre sus gentes.

¡Ay paloma!
que bajas a las Ramblas
de Barcelona
con la muerte en las alas
sola

¡Ay cigüeña!
que sobre un campanario
por Valdepeñas
asoleando tu nido
sueñas

¡Ay gaviota!
San Fernando de Cádiz
deslumbradora
te espero como blanca
proa

¡Golondrinas!
que volveran oscuras
siempre a Sevilla
dibujando en el cielo
rimas

Fui peregrina feliz
de luz española
y después, con la muerte en el alma
ave que se desploma
tanto amor quien me lo quita
tanta dicha quien me roba...

Y aunque María Elena no nombró en su poema otros maravillosos lugares de España, basta leer el final de su canción para entender la dicha que se siente sintiendo lo que yo siento ahora.

Quiero a mi país y no me apetece, para nada, ocultarlo.

Un cariñoso abrazo, amigos de la blogosfera, esta entrada va dedicada a todos vosotros.

7 comentarios:

Hartos de ZPorky dijo...

Una entrada divina.

Pere dijo...

Muy bonito Asomado.
Bueno, lo pasaste tomando pinchos y durmiendo la resaca en la playa, con muchos Vascos. Tampoco esta mal.

El Asomado dijo...

Y ahora...querida Pere, ¿que hago con mi barriguita?
Estos benditos pinchos...

El Cerrajero dijo...

Bellas palabras, no las conocía.

¡Viva España y la buena gente!

Decentes dijo...

Otro cariñoso Abrazo para ti Asomado!!!!

Confesamos que nosotros tambien nos emocionamos con los símbolos Nacionales, así como nos hemos emocionado, con el bonito Poema que has compartido con nosotros!!!!

Lo dicho...UN FUERTE ABRAZO!

Maya dijo...

Me alegro de que estés de vuelta de nuevo, Asomado. Y, como siempre, de una manera que consigue emocionarnos...

BESOS.

Caballero ZP dijo...

Bonitas palabras, ya me entere de tus orígenes gallegos gracias a cierto blog, saludos.