miércoles, 28 de marzo de 2007

San Marino

Amo profundamente el país donde he nacido. Y aunque tengo mi patria chica y el corazón palpitando entre el mar Andaluz y la Serranía de Ronda, me siento feliz paseando por Las Ramblas Barcelonesas, tapeando en las tascas de Donosti, trepando montañas cual cabra Astur, sintiendo vertigos en Fuente De, mirando gaviotas en la Costa da Morte, asomandome al Duero Soriano con alma de Machado, mirando las vidrieras de la coqueta Catedral Leonesa, saludando a La Cibeles en el atasco Madrileño, abriendo la boca de emoción ante el Mudejar Turolense, bañandome en la mar del Reino Valenciano, visitando cuevas en el Archipielago Balear, tomando barros Murcianos, comiendo quesos Manchegos, degustando la gloria jabugueña del cerdo ibérico Extremeño o sintiendo el calor eterno de los volcanes Canarios, soy y me siento español.

Como decía, amo tanto a España que siento que no hay ningún país en el mundo como mi patria. Sin embargo admiro profundamente al minusculo, coqueto y eterno país de San Marino.

Dicen que fue fundada en el año 301 de nuestra era ya como República, lo que convierte al país en la República mas antigüa del mundo. Rodeado por todas partes por Italia, podemos decir que San Marino es una pequeña isla de apenas 61 Km2 y sin que se adivine, pese a su cercanía al Adriatico, ni tan siquiera el mar.

Su sistema de gobierno es un tanto atípico. Para empezar es una República sin presidente, ya que sus mandatarios son dos y que además responden al título de Capitanes. Estos son renovados cada seis meses por el Parlamento que a su vez es renovado cada cinco años por el pueblo en votación democrática.

El monte mas elevado del país es el Titano con apenas 750 metros y del que baja un pequeño riachuelo que es la unica fuente de agua del territorio.

Apenas tiene 30.000 habitantes y su capital no llega a las 5.000 almas, pero alberga el circuito de F1 Enzo y Dino Ferrari. Tiene Selección de Futbol, pero desde su creación en 1930 solo ha ganado un partido, frente a Liechtenstein y por el resultado de 1-0.

Si alguna vez visitais San Marino, formareis parte de esa enorme legión de visitantes, que en numero de cuatro millones, escalan sus empedradas callejuelas medievales, disfrutando de su gastronomía y de sus jornadas medievales.

Como decía al principio, admiro a la Serenísima República de San Marino. Quizás no por su belleza esplendorosa en mitad de la Toscana Italiana, no por su historia, su aire medieval o su exquisita gastronomía. Tampoco soy aficionado a coleccionar sus sellos, siempre tan codiciados por avidos coleccionistas y ni tan siquiera lo hago por su magnífico Gran Premio de Formula 1 donde casi siempre gana un Ferrari.

Admiro a San Marino, porque en este mundo de infamias, donde aún se mata en nombre de lo que sea, da igual la Paz internacional, que Dios o Alá, y donde al menos 69 paises mantienen en vigor la pena de muerte, este país, esta minuscula democracia, esta singular Republica, la mas antigua del mundo, nos mira con los claros ojos victoriosos del gran país que es. Lo demuestra el dato inapelable. Desde 1468, nadie ha muerto ejecutado en esa bendita tierra.

Que cunda el ejemplo en otros nefastos lugares.

Dedicado a la memoria de Stanley "Tookie" Willians, ejecutado en California en diciembre de 2005 cuando estaba ya rehabilitado e incluso habiendo sido propuesto para Premio Nobel de la paz y a la memoria de Roberto Pérez, ejecutado el día 6 de marzo de este mismo año, ultimo ajusticiado en Estados Unidos.