martes, 27 de febrero de 2007

Se acerca un Asteroide

Cada mañana suelo poner la televisión mientras desayuno y me preparo para comenzar el día. Después en el coche, la radio, y al llegar al trabajo algún que otro periódico. Pues bien, desde hace días y recuerdo que el año pasado ya se anunció, nos avisan de que un asteroide, es decir, un pedrusco espacial, impactará contra La Tierra.
Nos dicen, que como es un piedrolo francamente grande, el resultado del impacto puede ser tan catastrófico como aquel otro impacto que hace algunos años ya, terminó con la vida de los dinosaurios antes de ser resucitados por Spielberg.
Esperemos que no sea así. Al menos porque tenemos la tecnología suficiente para cepillarnos a la piedra de un plumazo o al menos desviarla. En el primer caso, parece ser que hay que ponerse ya manos a la obra, puesto que hay que construir un ingenio nuclear que la espachurre. No se, si habran hablado con Bruce Willis para dirigir la maniobra de destrucción, pero fuera de bromas, parece ser que la amenaza es real y que real es tambien que podemos hacer frente al asteroide.
En el segundo caso, es decir, desviarla, pues sería tan facil, según cuentan los científicos, como provocar una explosión cercana al asteroide para que la onda expansiva lo desvie y lo mande a otro lado. Es decir, endosarselo al vecino. Esta solución "tipical spanish" de largarle los problemas al vecino, confirma nuestra cada vez mas creciente presencia en la NASA. Habría que explicar a los científicos que endosar los problemas al vecindario suele traer, a la larga, daños colaterales, para que se piensen muy bien que es lo que van a hacer...
No es la primera vez que un pedrusco golpea a La Tierra. Hay muchos crateres en nuestra superficie que así lo demuestran. Incluso sobre las teorías mas conocidas de la creación de la Luna, a saber, la primera que dice que la Luna es un cuerpo celeste atrapado por nuestra fuerza de gravedad en el principio de los días y la segunda que es un trozo de La Tierra desgajado por el zambombazo de una piedra espacial. Pero solo tenemos que echar un vistazo a nuestro satélite para ver que algun que otro apedreamiento ha sufrido ya.
Bueno, quizás, porque ya los seres humanos estabamos aqui, el mas significativo de todos fue el ocurrido en la zona de Tungusca, cercana a la población de Kirensk en la parte Siberiana de la Federación Rusa. Pese al hermetismo con que siempre nos regaló la extinta Unión sovietica, sabemos que el 30 de junio de 1908 en una región boscosa hubo una gran explosión. Existe la descripción de un campesino llamado Semenov, estas son sus palabras:

A la hora del desayuno, yo estaba sentado cerca del pue
sto comercial de Vanavara, mirando al norte. De repente vi, que directamente al norte, sobre la ruta Onkoul de Tunguska, el dielo se abrió en dos partes y apareció fuego, muy alto y muy ancho sobre todo el bosque. La grieta en el cielo se hizo mas grande y toda la parte norte se cubrió de fuego. De repente, sentí tanto calor que se me hizo insoportable, como si mi camisa me quemara. Del lado norte, donde estaba el fuego, vino una fuerte ola de calor. Me quise quitar la camisa y tirarla lejos, pero entonces los cielos se cerraron y se escuchó una fuerte explosión. Fui arrojado a varios metros de distancia y perdí el sentido por unos instantes, pero entonces, mi mujer salió y me llevo a la casa. Luego escuchamos un ruido, como si grandes rocas rodaran una contra otra o como de un fuego de artillería. La tierra tembló y cuando caí al piso, apreté mi cabeza contra el suelo porque temí que cayeran piedra y me golpearan. Cuando el cielo se abrió, un viento ardiente pasó entre las casas, como el que sale de la boca de los cañones, dejando surcos en el suelo y destruyendo los sembrados. Luego vimos que todas las ventanas se habían roto, y en el granero, el pestillo de hierro de la cerradura se había partido en dos.

Se han querido dar muchas explicaciones al fenómeno de Tunguska, desde un impacto OVNI hasta la colisión con un agujero negro. Todo ello porque aún, hoy en día, es visible la desolación que produjo esta explosión como prueba esta vista aerea actual de la región.

Podemos ver como todos los árboles están caidos con los troncos en una misma dirección. Los amigos de lo seudocientífico, enseguida comenzaron a hacer especulaciones:

Impacto OVNI: Imposible, ya que, ¿donde están los restos de la inmensa supernave?. En la zona no hay restos metálicos, ni de polímeros, ni de combustible... vamos, que no.

El experimento de Tesla: Es decir, que el físico serbio, Nikola Tesla logró reunir tal cantidad de energía que provocó esta explosión... ¿para qué? y donde la guardó, ¿en el bolsillo?. No hay forma humana de que las cantidades de energía utilizadas por Tesla pudieran originar una explosión tan espeluznante.

Un agujero negro errante: Si La Tierra hubiera chocado con un pequeñísimo agujero negro, por el principio de que todo lo que entra sale y teniendo en cuenta que los agujeros negros absorven toda la materia que encuentran a su paso, habría gujereado La Tierra y salido por el otro lado. Y eso no pasó. Además, según las ecuaciones formuladas por el científico Stephen Hawking, un agujero negro tan pequeño, incapaz de tragarse La Tierra, se habría desintegrado a si mismo antes de penetrar en nuestra atmósfera.

Una Tormenta Magnética: Una tormenta de esta clase solo se produce en el transcurso de una explosión termonuclear. Para producir una tormenta magnética que ocasionara el daño provocado en Tunguska, la explosión termonuclear que la hubiera precedido habría destruido por completo toda Rusia y media Europa más. Asi que, tampoco...

Una colisión con antimateria: Pues debió de ser una antimateria con un poder de slalom que ni Humberto Tomba en sus buenos tiempos, ya que es imposible que una paorción de antimateria penetre hasta La Tierra sin chocar antes contra otras particulas de materia normal que flotan en nuestro espacio exterior. Cosas de la atracción universal. En fin, que no, de no.

Entonces, ¿que fue lo que paso?. Bueno, por partes, unos astrónomos plantearon la explosión de una bomba H natural. Teniendo en cuenta que una bomba H es una descontrolada fisión nuclear que convierte atomos de hidrógeno en nucleos de helio, podría haber sucedido que un cometa, es decir otra cosa distinta a nuestro piedrolo, que es un asteroide, chocara contra La Tierra y como los cometas están compuestos principalmente por deuterio, que es un isótopo pesado de hidrógeno, pues bien, este cometa como consecuencia de la presión, acabo sufriendo una transformación térmica y mecánica que acabó en la fusión nuclear que desencadenó la explosión de Tunguska. Sin embargo, teniendo en cuenta que las reacciones de fusión nuclear dejan su firma en el terreno donde se realizan y que esta no es otra que una vasta concentración de carbono-14, es decir, mogollón de carbono-14 y dado que en la región la concentración es mínima, resulta que, para formar el poquito carbono-14 que existe allí, la energía resultante habría sido pequeña por lo que en modo alguno tan poca energia podría haber generado tamaña destrucción.
Pero ¿y si fue un cometa lo que impactó contra La Tierra?. Esta teoría fruto de las mentes plecaras de Kulik y Florensky, si explicaría completamente los hechos.



Leonid Andreiyevitch Kulik, fue un mineralólogo ruso, el primer científico en buscar respuestas para el desastre de Tunguska. Fue un hombre metódico, gran investigador. LLegó al lugar de los hechos 19 años después de que estos hubieran sucedido. Necesito para ello convencer a la burocracia rusa, pero cuando por fin estuvo sobre el terreno, todo lo que hizo lo hizo bien. Anotó todas sus impresiones sobre la devastación total del territorio, recogió cientos de testimonios de supervivientes y se acopió de los resultados de barógrafos ingleses, alemanes y en general de Europa y Asía. No pudo terminar sus trabajos al morir en un campo de exterminio nazi en 1942.





Cyril Pavlovich Florensky, continuó sus trabajos e investigaciones, una vez terminada la guerra. El fue el primero en postular que el origen de la castastrofe fue un cometa, ya que, el único elemento que podría haber impactado contra el suelo sin producir un gigantesco crater solo podía ser un cometa.
Por su composición, un cometa, está formado de hielo y polvo, lo que explicaría que se hubiera desintegrado sin dejar ningún crater. Explicaría tambien el fenómeno de la fusión nuclear, explicaría tambien, por causa del polvo estelar, los amaneceres, rojos, azules y amarillos que acaecieron en Europa despues del fenómeno Tunguska (en Inglaterra por ejemplo, se podía jugar al Golf a las 4 de la madrugada y con visión perfecta del campo de juego, mientras un cielo rosaceo lo iluminaba todo) y además el rio Tunguska presenta las mayores concentraciones de polvo estelar de La Tierra.


En 1978, el astrónomo eslovaco Lubor Kresak, se puso manos a la obra para localizar al responsable de la explosión. Para ello, rastreó todos los cometas que en esa fecha, habían tenido el raro honor de visitarnos. Casualmente el día anterior al impacto, el 30 de junio de 1908, se habían observado una superabundancia de Taúridas, es decir de estrellas fugaces provinientes de la Constelación de Tauro. El cometa 2p/Encke se encontraba muy cerca de La Tierra, fue fotografiado mientras se alejaba hacia su perihelio el dia 1 de julio.






Pero el cometa Encke sigue visitandonos cada 3,3 años, entonces, ¿como puede ser Encke el cometa que se estrello en Siberia si sigue vivo?. Fácil. Pues resulta que el bueno de Encke viene desintegrandose desde hace 25.000 o 30.000 años y tiene la mala costumbre de tirarnos pedacitos a La Tierra, Así, efectivamente, se sabe que hace 9.000 años, allá por la Edad de Bronce, en el denominado Creciente Fértil, un chinarro de Encke cayó sobre Irak con parecidos desperfectos a los de Tunguska. Hoy Encke mide 3 kilometros de diametro y ningún astrónomo considerado serio, duda de su responsabilidad en aquel 30 de junio de 1908 en la estepa Siberiana.

Cometa 2p/Encke



Dedicado a la memoria de Leonid Kulik, Cyril Florensky y Lubor Kresak, quienes con pocos medios pero mucha inteligencia y dedicación, supieron resolver el enigma de Tunguska.